Trotsky. Socialista revolucionario

Tuvo su primera detención a la edad de 19 años. Escapó de Siberia escondido debajo de una carga de heno, en 1902. En unos meses había llegado al centro dirigente de la social democracia rusa, situado en Londres. Dos años más tarde, en 1904 Trotsky regreso a Rusia. La revolución de 1905 estaba en camino. En el curso de la misma, se elevaría a su máxima estatura. Se unió al Partido bolchevique en Julio de 1917. Algunas semanas después le confiaron la Insurrección de Octubre. Fue el principal creador y dirigente del Ejército Rojo y tuvo influencia en todos los campos de la política. Desde esos altos lugares, caería bien abajo hasta el exilio y la muerte, por cuenta de Stalin. Ascendió con la revolución y cayó al declinar esta. Sin lugar a dudas, la contribución de Trotsky es clave para los socialistas revolucionarios de estos días.

DUNCAN HALLAS (1979)

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Cómo funciona el marxismo

Existe un mito muy difundido: “el marxismo es complicado”. Este ha sido propagado por los enemigos del socialismo –Harold Wilson, dirigente laborista británico, se ufanaba de nunca haber ido más allá de la primera página de El Capital. Y es un mito que también ha sido respaldado por un tipo particular de académicos, que se dicen “marxistas”: ellos deliberadamente utilizan frases oscuras y expresiones místicas, con el fin de dar la impresión de que poseen un conocimiento especial, negado a otros. Por lo tanto nada hay de sorprendente, en que muchos socialistas que trabajan 48 horas semanales en fábricas, minas y escritorios, acaben concibiendo al marxismo como algo que nunca tendrán tiempo u oportunidad de entender. En realidad las ideas básicas del marxismo son particularmente simples. Ellas explican, como ningún otro conjunto de ideas consigue hacerlo, la sociedad en que vivimos.

CHRIS HARMAN (1979)

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Una sociedad socialista

En las luchas cotidianas la gente se plantea la cuestión de si es posible cambiar esta sociedad por una diferente, o solo puede resistirse lo peor del capitalismo pero estamos condenados a vivir en él. Desafortunadamente el concepto de socialismo que domina, refleja las experiencias históricas que adoptaron tal denominación, aunque nada tuvieran que ver con su original significado: por un lado el “comunismo” de la Unión Soviética y Europa Oriental, y por otro el “socialismo” de los partidos y gobiernos socialdemócratas de Europa Occidental. El objetivo del presente folleto es recordar que el socialismo verdadero será una sociedad sin explotación ni opresión y de libertades individuales y colectivas plenas. Al tiempo de que la crítica de la sociedad capitalista no es suficiente para armarnos de ideas; siendo igual de necesaria una visión clara del socialismo que queremos.

JOHN MOLYNEUX (1987)

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