Gramsci. Socialista revolucionario

Antonio Gramsci murió hace más de 70 años, el 27 de abril de 1937. Su deceso fue consecuencia de años de maltratos en las prisiones de Mussolini. No obstante, de algún modo sufrió más infortunios después de su muerte, debido a la distorsión de sus ideas. Gramsci fue un revolucionario de tiempo completo desde 1916 hasta su muerte. Durante todo este período insistió siempre en la necesidad de la transformación revolucionaria de la sociedad. El juez fascista que encabezó el proceso judicial contra Gramsci, exigió su prisión “para que, durante 20 años, este cerebro deje de trabajar”. Los fascistas no consiguieron esto, pero al cortar los lazos de Gramsci con la participación directa en la lucha de clases, sí consiguieron impedir que su marxismo realizase plenamente su potencial. Este folleto presenta de manera sintética y accesible la riquísima herencia de Antonio Gramsci.

CHRIS HARMAN (1983)

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Luxemburg. Socialista revolucionaria

Rosa Luxemburg es una figura clave del marxismo revolucionario pero poco conocida. El primer objetivo de este folleto es difundir sus ideas. El segundo objetivo, es evaluar su obra. El dilema “socialismo o barbarie” propuesto por ella, ya no se refiere solo a la matanza en las trincheras, como en su época, sino a la limpieza étnica, los “bombardeos inteligentes”, y a la muerte lenta del desastre medioambiental. Por otra parte, lo que Luxemburg criticó dentro del movimiento obrero y de la izquierda, las burocracias sindicales y las dirigencias reformistas, tampoco ha desaparecido. Y por suerte, tampoco lo han hecho, las huelgas de masas y las revueltas populares que le inspiraron, y de las cuales ella misma participó. La contribución de Luxemburg es fundamental y este folleto es un excelente punto de partida para su estudio.

TONY CLIFF (1959)

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Trotsky. Socialista revolucionario

Tuvo su primera detención a la edad de 19 años. Escapó de Siberia escondido debajo de una carga de heno, en 1902. En unos meses había llegado al centro dirigente de la social democracia rusa, situado en Londres. Dos años más tarde, en 1904 Trotsky regreso a Rusia. La revolución de 1905 estaba en camino. En el curso de la misma, se elevaría a su máxima estatura. Se unió al Partido bolchevique en Julio de 1917. Algunas semanas después le confiaron la Insurrección de Octubre. Fue el principal creador y dirigente del Ejército Rojo y tuvo influencia en todos los campos de la política. Desde esos altos lugares, caería bien abajo hasta el exilio y la muerte, por cuenta de Stalin. Ascendió con la revolución y cayó al declinar esta. Sin lugar a dudas, la contribución de Trotsky es clave para los socialistas revolucionarios de estos días.

DUNCAN HALLAS (1979)

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Lenin. Socialista revolucionario

¿Por qué Lenin es todavía relevante? La mayoría de historiadores nos explican que Lenin y el leninismo fueron cosas negativas. De Lenin, se dice que gobernó de manera dictatorial su propio partido y, después, el Estado creado por la Revolución Rusa. Él fue responsable, nos explican, de la muerte de miles de personas y de la creación de una sociedad totalitaria. Stalin sencillamente siguió sus pasos. Está allá arriba, en un pedestal con Hitler y Saddam Hussein, como uno de los grandes tiranos de la historia moderna. En un libro recientemente editado y ampliamente publicitado, Martin Amis hizo un descanso de su habitual escritura de novelas sentimentales cargadas de sexo y violencia para desplegar sus vastos conocimientos sobre historia rusa, llegando a la conclusión de que Lenin y Trotsky “no sólo precedieron a Stalin. Crearon un estado policial funcionando perfectamente que después él utilizó.”(1)

IAN BIRCHALL (2006)

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Marx. Socialista revolucionario

Este folleto señala los hilos clave del pensamiento de Marx y los expone al lado de una descripción de cómo Marx se desarrolló políticamente. Empezando de los tempranos días estudiantiles de Marx, considera cómo los pensadores radicales de la época empezaban a ver que la sociedad y la vida se basaban en la realidad material, para luego trazar el desarrollo de Marx por la ruta del materialismo histórico. Nunca da la impresión de que Marx fuese meramente un filósofo. Citando las palabras famosas de Marx —“los filósofos sólo interpretaron el mundo; de lo que se trata es de transformarlo”— nos revela un Marx inmerso en las actividades combativas de la época, ayudando a crear la Primera Internacional y participando en sus reuniones. Muchos de los escritos de Marx surgieron de estas actividades: el Manifiesto Comunista es el mejor ejemplo. Pero también nos muestra cómo la experiencia de la Comuna de París ayudó a Marx a desarrollar sus teorías del Estado y de la organización política.

MIKE GONZÁLEZ (2005)

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Europa Oriental 1989. Una explicación

Las revoluciones de 1989 en el Este europeo representaron al mismo tiempo un momento de peligro y esperanza para los socialistas. De peligro, porque el colapso del estalinismo es interpretado aún hoy con enorme facilidad, no solo por los defensores sino también por los adversarios del capitalismo, como la muerte de cualquier alternativa socialista. Y de esperanza, porque la tradición marxista puede, finalmente, librarse de la basura de un “socialismo realmente existente” que nada tenía que ver con la autogestión de la sociedad por parte de los trabajadores, la propiedad colectiva de los medios de producción y la planificación democrática desde abajo. Hay buenas razones para creer que, una vez extinguido el clamor inmediato que celebra “el triunfo del capitalismo”, volvería a surgir la necesidad de una sociedad alternativa y de estrategias para realizarla.

ALEX CALLINICOS (1991)

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Partido y clase

Pocas polémicas han despertado tanto encono entre marxistas como el debate acerca de la relación entre el partido y la clase. Éste ha provocado más conflictos que cualquier otra cuestión y una generación tras otra se ha tildado de “burócrata”, “sustitucionista”, “elitista”, en el curso de la discusión. Sin embargo, los principios fundamentales del debate han quedado muchas veces sin aclarar pese a la importancia de los problemas que de allí surgen. Cuando se dividieron los bolcheviques y los mencheviques en 1903 a raíz de la discu­sión sobre el carácter y la organización del partido, muchos de los que en 1917 se opusieron a Lenin (Plejanov, entre ellos) votaron con él. Y en el campo opuesto se encontraban revolucionarios de la estatura de Trotsky y Rosa Luxemburgo. Y no era un caso aislado. Ha sido un rasgo permanente en toda discusión entre revoluciona­rios.

CHRIS HARMAN (1969)

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Qué es la política

¿Qué es la política? La respuesta que a esta pregunta da el marxismo es tan radical que la inhabilita como otro simple “enfoque” en el estudio de la política. El marxismo (a lo largo del ensayo emplearé ese término para abreviar lo que ha llegado a conocerse como el marxismo clásico de Marx y Engels, Lenin y Trotsky, Luxemburg y Gramsci) [1] niega que la política sea una característica persistente de toda forma de sociedad. Además, afirma que la política, donde si exista, no puede estudiarse aislada del resto de la sociedad. Por último, el marxismo, por cuanto es un programa práctico tanto como un cuerpo de análisis teórico, busca la abolición de la política. Obviamente, estas afirmaciones son incompatibles con la noción de una disciplina autónoma de la Política.

ALEX CALLINICOS (1984)

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Cómo funciona el marxismo

Existe un mito muy difundido: “el marxismo es complicado”. Este ha sido propagado por los enemigos del socialismo –Harold Wilson, dirigente laborista británico, se ufanaba de nunca haber ido más allá de la primera página de El Capital. Y es un mito que también ha sido respaldado por un tipo particular de académicos, que se dicen “marxistas”: ellos deliberadamente utilizan frases oscuras y expresiones místicas, con el fin de dar la impresión de que poseen un conocimiento especial, negado a otros. Por lo tanto nada hay de sorprendente, en que muchos socialistas que trabajan 48 horas semanales en fábricas, minas y escritorios, acaben concibiendo al marxismo como algo que nunca tendrán tiempo u oportunidad de entender. En realidad las ideas básicas del marxismo son particularmente simples. Ellas explican, como ningún otro conjunto de ideas consigue hacerlo, la sociedad en que vivimos.

CHRIS HARMAN (1979)

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Una sociedad socialista

En las luchas cotidianas la gente se plantea la cuestión de si es posible cambiar esta sociedad por una diferente, o solo puede resistirse lo peor del capitalismo pero estamos condenados a vivir en él. Desafortunadamente el concepto de socialismo que domina, refleja las experiencias históricas que adoptaron tal denominación, aunque nada tuvieran que ver con su original significado: por un lado el “comunismo” de la Unión Soviética y Europa Oriental, y por otro el “socialismo” de los partidos y gobiernos socialdemócratas de Europa Occidental. El objetivo del presente folleto es recordar que el socialismo verdadero será una sociedad sin explotación ni opresión y de libertades individuales y colectivas plenas. Al tiempo de que la crítica de la sociedad capitalista no es suficiente para armarnos de ideas; siendo igual de necesaria una visión clara del socialismo que queremos.

JOHN MOLYNEUX (1987)

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